Hay pocas cosas tan especiales como la primera mantita de un bebé.
Le acompaña desde sus primeros días de vida: en la salida del hospital, durante los viajes en coche, en los paseos en el carro, en las siestas con una esquina apoyada sobre su barriguita y la otra descansando sobre el brazo de mamá o papá. Siempre está cerca, lista para arroparle si refresca o para aportar un poquito más de confort cuando lo necesita.
Y si le coge cariño —que suele ocurrir— es posible que siga acompañándole mucho después de haber crecido dos palmos. Quizá para una siesta en el sofá, para un viaje largo o simplemente porque le resulta familiar. Con el tiempo, acabará convirtiéndose en uno de esos objetos que se guardan con especial cariño y que, años después, siguen despertando recuerdos.
Porque la mantita es, probablemente, el segundo refugio después de los brazos de mamá y papá.
Estas están confeccionadas en algodón y tejidas en un punto especialmente suave. Son cálidas sin resultar pesadas, por lo que pueden acompañaros prácticamente todo el año.
Además, no generan pelusa, para que puedas estar tranquila si se la lleva a la boca.
Disponibles en una amplia variedad de tonos para que encuentres la que mejor encaje con vuestro estilo y os acompañe en algunos de los recuerdos más bonitos de la infancia.














Valoraciones
No hay valoraciones aún.